Una composición que respira armonía y carácter. Las formas geométricas se elevan con elegancia sobre una paleta cálida de arenas, terracotas y negros profundos, mientras el círculo rojo irrumpe como un sol contemporáneo que domina la escena. Cada línea vertical aporta firmeza; cada curva, suavidad.
Es una obra que no necesita ruido para imponerse: transforma el espacio desde la serenidad, aportando diseño, profundidad y una sensación de calma sofisticada. Ideal para interiores que buscan identidad sin excesos.